La parada no se pone al final: el sistema la encaja donde menos desvío hace y te dice cuánto te retrasa.
Qué es real y qué no. Los clientes y los pedidos son inventados, pero las coordenadas son reales: los botones de navegar abren Waze o Google Maps de verdad, con la ruta puesta. Las distancias se calculan sobre el mapa real (en línea recta × 1,32, que es lo que suele dar de más el asfalto) y el tiempo de cada tramo se multiplica por un factor de tráfico según la hora a la que salgas de la parada anterior — cambia la hora de salida y verás moverse la vuelta. En el sistema montado ese factor no se estima: se pide el tráfico en vivo a Google en el momento. El tiempo de cada establecimiento tampoco es inventado: es la media real de lo que se ha tardado allí, así que cuanto más se use, más fina es la hora de llegada.